Al final, tome coraje. En algún momento tenia que hacerlo, y que mejor momento que después de un largo día de trabajo, con la mente ocupada con esas cosas que tanto me entretienen.
Tome coraje y abrí la puerta. No se cuando fue la ultima vez que entre a esa habitación, pero fue hace mucho. Únicamente por necesidad entre una vez. Y ni siquiera encendí la luz. Esa luz no se encendió desde que la apagaste.
Siempre digo que la belleza esta en las pequeñas cosas. Que hay que mirar con detenimiento. Soy un observador. Y finalmente me encontré con nuestras pequeñas cosas. Y fue triste ver el sol encenderse de nuevo en esa habitación.
Me entrene para ese momento, pero no calcule el peso y el esfuerzo no sirvió. Una lágrima solitaria y el calor de la llama que aun no termina de extinguirse me lo hicieron notar. Pero tenía un trabajo que hacer, y lo hice.
Por suerte solo tuve que armarte una caja.